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El milagro del Mirandés tiene nombre propio: su entrenador

25.01.2012

Miranda de Ebro, provincia de Burgos. 38.930 habitantes. El club de la ciudad es el CD Mirandés, que cumple 85 años esta temporada. En la 2008-2009 batallaba en las profundidades del fútbol español, escondido en el grupo de Tercera División perteneciente a Castilla y León.

Hoy su nombre ha dado la vuelta al mundo por la hazaña lograda por una plantilla y un cuerpo técnico que ha sabido comunicar unos valores con los que la gente se ha sentido identificada a más no poder. Llevan trabajando con rigor y humildad varios años, y aunque lo conseguido ayer ha sido épico, el trabajo viene de atrás. Todos los focos se centran en el jugador más mediático, Pablo Infante. Mención aparte merece el mago que ha conseguido que toda España rematase ese balón al fondo de la red en el descuento. Su nombre es Carlos Pouso, y es el entrenador de 22 gladiadores que han firmado una de las páginas más bellas que se recuerdan en la competición copera.

Pouso, nacido en la localidad vizcaína de Leioa en 1960, comenzó su carrera en los banquillos en el modesto Sodupe, de categoría Regional. De ahí dio el salto al Arenas de Getxo, en el que permaneció cinco años, para, tras conseguir buenos resultados, firmar por la SD Eibar, en la Segunda División. Para ello, pidió una excedencia en la empresa naviera en la que trabajaba. De ahí pasó al CD Guijuelo, de 2ª B. Llegó con la temporada empezada, cogiendo un equipo en descenso y con pocas posibilidades de salvarse, pero finalmente consiguieron el objetivo. La temporada pasada fichó por el CD Mirandés. Perdió el liderato de la liga en la última jornada, por lo que para conseguir el ansiado ascenso tenían que ganar tres rondas de play-off. El fútbol, caprichoso como es, les quitó el ascenso de penalti en el último minuto del partido de vuelta del tercer partido del play-off ante el Guadalajara. Miranda de Ebro era un funeral. En realidad, la plantilla estaba confeccionada para no pasar apuros clasificatorios en la 2ª B.

El fútbol les debía una. Tras hacer la gesta de eliminar al Villarreal en dieciseisavos de final y al Racing de Santander en octavos, en cuartos les esperaba el RCD Espanyol. Habían eliminado a dos clubes de Primera División, pero ese vestuario, alimentado por la magia y el carisma de Carlos Pouso, quería más. Se plantó en el estadio perico sin complejos, yendo a por el partido desde el primer minuto y demostrando que cuando se tiene un líder con las cosas claras y todos confían plenamente en él y en su trabajo diario, las distancias entre dos clubes se pueden acortar. El Mirandés de adelantó 0-2 en el marcador. No le fueron concedidos dos penaltis clarísimos, y el Espanyol acabó remontando en siete minutos para poner el 3-2 en el marcador final. Había que esperar una semana para conocer el desenlace de esta bella batalla. 

El estadio de Anduva, con una capacidad para 6.000 espectadores, dictaría sentencia. Durante toda la semana, Carlos Pouso supo mantener un discurso humilde, pidiendo siempre mucho trabajo y sacrificio, con los pies en el suelo. Quiso repartir elogios para toda la plantilla, tras las numerosas noticias sobre Pablo Infante. Se le vio encantado con sus jugadores, y a ellos con él. Era oírle hablar y no poder parar. Un hombre claro, directo, generoso y cariñoso. El equipo es fiel a sus ideas, es un reflejo suyo en el campo.  

El desenlace de lo que pasó anoche en Anduva es de sobra conocido. Ese minuto 90 que la temporada pasada les traicionó, ayer les regaló una histórica semifinal de Copa. César Caneda, autor del gol, llegó a jugar la Champions League con el Athletic Club en 1999. Está dando sus últimas patadas al balón, pero se le ve disfrutar como un niño pequeño, entusiasmado por el espíritu de Pouso. Hoy Pablo Infante ha acudido a las nueve de la mañana a la oficina bancaria donde trabaja. Alain y Muneta, otros dos héroes locales, tenían examen en la universidad. Ayer todos fuimos un poco del CD Mirandés. Porque cuando uno comunica bien, transmite unos valores y es fiel a sí mismo, tiene mucho ganado. Porque hoy más que nunca, Comunicar es Ganar. Y vaya si ganó el Mirandés de Pouso.

 

Fuente : Mikel González - Comunicar es Ganar